Puerto Rico impulsa la planta virtual de baterías más grande de América Latina

Con más de 185.000 baterías instaladas y 81.000 hogares compartiendo energía, CBES+ permite estabilizar la red eléctrica y evitar apagones nocturnos. La iniciativa podría alcanzar pronto a otras 80.000 viviendas, consolidando una de las plantas virtuales más grandes del mundo.
diciembre 1, 2025
Puerto Rico
By Lucia Colaluce

By Lucia Colaluce

Puerto Rico se está consolidando como líder regional en almacenamiento energético distribuido, con un modelo de participación ciudadana y escalabilidad técnica que ya muestra resultados. El programa CBES+ (Customer Battery Energy Sharing) integra a 81.000 hogares que comparten la energía almacenada en sus baterías con toda la red, reduciendo el riesgo de apagones nocturnos. Se trata de la primera planta virtual de baterías «detrás del metro» de América Latina y el Caribe, con un potencial de crecimiento que podría duplicar su escala actual en el corto plazo.

En total, se estima que ya hay más de 185.000 baterías residenciales en funcionamiento en la isla, con características técnicas que alcanzan los 13 kWh de energía disponible y 5 kW de capacidad de descarga sostenida. Estos sistemas no solo garantizan autonomía para sus propietarios, sino que permiten generar estabilidad a toda la red eléctrica puertorriqueña.

La expansión del programa es técnicamente viable y políticamente respaldada. Desde la Solar + Energy Storage Association of Puerto Rico (SESA), su Chief Policy Officer, Javier Rúa-Jovet, aseguró que el sistema “le evita apagones nocturnos a todos los puertorriqueños” y confirmó que “podemos expandirlo a otras 80.000 residencias nuevas” sin dificultad operativa.

Este avance se apoya en una curva sostenida de adopción de energía solar distribuida. Puerto Rico ya alcanzó más de 1,3 GW instalados en sistemas residenciales y comerciales.

Se espera que la tendencia continúe en 2026 y en los años posteriores, con la incorporación mensual de más de 3.000 sistemas solares de al menos 6 kW, la mayoría acompañados de baterías. De mantenerse ese ritmo, se sumarían unos 300 MW nuevos de solar por año, con una proyección acumulada de más de 3 GW de almacenamiento instalado hacia 2029.

En paralelo al desarrollo técnico, el escenario regulatorio también marca el rumbo. La política de medición neta —base económica del ecosistema solar distribuido— está siendo defendida judicialmente por el Senado de Puerto Rico frente a una impugnación promovida por la Junta de Supervisión Fiscal ante el Tribunal Federal.

Rúa-Jovet calificó esta herramienta como “la espina dorsal de la industria de generación distribuida solar”, por su impacto en sistemas que van desde menos de 1 kW hasta los 5 MW, y remarcó que su defensa legal será sostenida hasta su vigencia establecida por ley, en 2030.

Una mirada regional e internacional

Más allá del plano local, Rúa-Jovet planteó una visión crítica sobre la falta de avances reales en la agenda climática global. Para él, la COP30 fue una muestra de retroceso en términos de liderazgo en renovables.

“COP30 fue un triunfo para China y un desastre para Estados Unidos, nación que ha cedido de forma desconcertante el liderato en renovables a la ascendente superpotencia de la dictadura china”, sostuvo.

En su opinión, el evento no logró abordar con claridad lo que define como el problema central y existencial de esta era: eliminar las emisiones de los sectores energético y de transporte.

Mientras el mundo discute grandes estrategias, Puerto Rico ejecuta soluciones concretas. CBES+ es un caso testigo de cómo la innovación tecnológica, la regulación efectiva y la participación ciudadana pueden converger en un modelo energético resiliente. La isla no solo mejora su seguridad energética, sino que se perfila como referente en la región y, potencialmente, en el mundo, con una de las plantas virtuales de baterías de mayor capacidad operativa proyectada.

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