Hace pocos años, hablar de almacenamiento en Argentina era poco más que una expresión de deseo. Hoy, la oportunidad dejó de ser una promesa abstracta y empezó a plasmarse en proyectos concretos.
Coral Energía, una de las principales adjudicatarias de la licitación AlmaGBA (100 MW de los 700 MW asignados) acumula 400 MW entre capacidad renovable contractualizada y en construcción, y se prepara para dar el próximo paso en un mercado en formación.
“La forma en la que se reestructura el mercado eléctrico argentino, además de la curva exponencial de baja de precio de las baterías, hará que el cruce se dé en 2026 o 2027 y creo que ahí hay una oportunidad para sistemas de almacenamiento”, apuntó Marcelo Álvarez, director de Estrategia y Relaciones Institucionales de Coral, durante el encuentro Future Energy Summit (FES) Argentina
Esa mirada no surge del optimismo, sino del análisis técnico y de una apuesta estratégica concreta. Coral Energía fue una de las adjudicatarias más destacadas de AlmaGBA, con dos proyectos de 50 MW cada uno: BESS Pilar y BESS Parque, conectados a la red de Edenor y adjudicados a USD 11.461 MWmes y USD 11.979 MWmes, respectivamente.
Esos 100 MW marcan el inicio de una operación híbrida, donde la empresa busca integrar generación renovable con baterías y capitalizar el aprendizaje en una transición de mercado.
“Hay una oportunidad en storage, es un sector creciente y creo que habrá peak shaving, arbitraje, un nicho nuevo dentro del mercado y hay jugadores nuevos. El mercado del storage es un mercado en formación en Argentina y creo que habrá oportunidad y solar + más storage va a crecer”, remarcó Álvarez.
Incluso, la compañía está atenta a nuevas convocatorias que podrían surgir en el corto plazo, ya que según fuentes del sector, Argentina se prepara para una nueva licitación pública de almacenamiento tras el éxito de AlmaGBA en el Área Metropolitana de Buenos Aires, que adjudicó más de 700 MW sobre los 500 MW inicialmente previstos.
Según pudo averiguar Energía Estratégica, la nueva licitación se lanzaría bajo la denominación AlmaSADI, y se proyecta que se limiten alrededor de 500-600 MW de sistemas BESS para reemplazar generación forzada en distintos puntos del país. Por lo que esta licitación representaría un paso más en la consolidación de un mercado de almacenamiento aún en formación.
A pesar de este impulso, el especialista identificó dos restricciones estructurales que han limitado históricamente el avance de las renovables: la capacidad de transporte del sistema interconectado y el acceso a financiamiento bancable.
Mientras la primera requiere inversiones en infraestructura con plazos de entre cuatro y ocho años desde la licitación hasta la certificación, la segunda tiene un componente más sistémico.
“El mercado argentino se está transformando, tratando de lograr el modelo de los años 1990, de contractualización de toda la demanda”, observa el directivo. No obstante, explicó que dentro de este proceso emergen sujetos de crédito con diferente perfil, lo que puede dificultar el financiamiento.
“Hay sujetos de crédito interesantes y otros que no lo son, como por ejemplo las distribuidoras y cooperativas, a las que les costará ser bancables”, detalla. Por eso, considera urgente generar un mecanismo de respaldo que permita que estos actores puedan acceder a financiamiento competitivo.
Ley de Transición Energética: hoja de ruta necesaria
Bajo este panorama, se impulsa un proyecto ley de transición energética como instrumento para destrabar el financiamiento internacional bajo condiciones competitivas, ya que le permitiría al país acceder a líneas de financiamiento climático con tasa subsidiada y plazos extendidos, algo fundamental en el actual contexto de restricciones económicas.
“La única forma de acceder en el corto o mediano plazo a financiamiento a tasa subsidiada a periodos más largos, es el financiamiento climático. Y para poder acceder a eso hace falta una ley de transición con una hoja de ruta asociada”, insistió el directivo.
“Se lo presentamos al gobierno como una oportunidad de negocio, de generación de empleo, de prevenir barreras para-arancelarias, de descentralización y diversificación”, señaló.
En esa línea, agrega un punto clave: “Además, pondría el acento en un recurso de mercado que tiene que desarrollar para que sean financiables las cooperativas y las distribuidoras”.
Sin ese enfoque, advierte, quedará fuera de la transición un sector del país con gran potencial de abastecimiento renovable pero sin acceso al financiamiento necesario para concretarlo.














